! PARA APRENDER MÁS ! La primera historia de Egipto fue escrita en griego por Manetón

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Fuente: El Gran Egipto


La primera historia de Egipto fue escrita en griego por Manetón un sacerdote egipcio que cumplía así, en el siglo III , el encargo de su soberano Ptolomeo II. Dicha obra ha llegado hasta nosotros muy mutilada y reducida en lo esencial a una lista de reyes agrupados en dinastías.


A pesar de ello, Manetón sigue siendo una fuente esencial de la Historia de Egipto, y los egiptólogos han aceptado convencionalmente la división de la historia egipcia en dinastías, tal y como la expuso Manetón. No obstante, hay que advertir ya de entrada que no cabe entender las dinastíasmanetonianas en el sentido moderno de la palabra, es decir, como si se tratase de auténticas familias reinantes. En varias ocasiones sabemos que el fundador de una determinada dinastía es el hijo o el hermano del anterior monarca al cual ha sucedido con absoluta naturalidad, mientras que por el contrario algunas veces son atribuidos a una misma dinastía personajes sin ningún parentesco conocido entre ellos. De todo lo cual se deduce que muchas dinastías manetonianas hay que entenderlas en realidad como períodos, más o menos breves, de la Historia de Egipto. Modernamente se han propuesto varias periodizaciones para dividir la dilatada Historia del Egipto faraónico, agrupando de distintos modos las dinastías manetonianas. De todas ellas el sistema que ha acabado imponiéndose, y que es generalmente aceptado sin mayor discusión, es aquel que divide la Historia de Egipto en tres imperios, el Antiguo, el Medio y el Nuevo, seguido cada uno de ellos de un Período Intermedio. El sistema puede ser aceptado como propuesta de periodización válida, a condición de tener en cuenta que el Egipto faraónico no tuvo una proyección imperialista exterior de importancia más que en el Imperio Nuevo, permaneciendo el resto de su historia encerrado en sí mismo, amparado por su aislamiento y sin mostrar una especial agresividad para con los restantes pueblos conocidos del Oriente mediterráneo, con los que mantuvo en líneas generales relaciones distantes pero pacíficas. Por consiguiente, hay que entender los tres imperios como períodos de la historia egipcia en los que el Estado faraónico alcanzó su máximo poderío y esplendor, dominando con su omnipresencia todos los aspectos de la vida del país; se trata, además, de épocas de paz interior y de esplendor económico puestos de manifiesto por la actividad constructiva desarrollada en ellas, sin que de momento nos detengamos en las causas de ello. Por el contrario, hay que entender los tres períodos intermedios como épocas de crisis del poder del Estado, con sus secuelas consiguientes de guerras civiles y de decadencia económica. Finalmente, los egiptólogos abren la historia de Egipto con un Período Tinita que precede al Imperio Antiguo, y la cierran con un Período Saíta que sigue al Tercer Período Intermedio, en un afán obvio de hacer la periodización lo más simétrica posible. Sin embargo, esta periodización no es ni mucho menos la única posible, y por supuesto no es la más satisfactoria, a pesar de que en este momento no haya más remedio que aceptarla, ya que ha sido la única que ha logrado imponerse a nivel internacional y ya es prácticamente imposible volverse atrás. La trayectoria de la civilización egipcia ha permitido, por ejemplo, observar una época formativa, una época clásica y una época de decadencia de la misma.

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