OPINIÓN : Leonel Fernández “La Caída del Príncipe”.

13:12

Por Leonardo Plata.-

“Mas reino derribó la soberbia que la espada, mas príncipes se perdieron por su ambición que vencidos por otros”.


Dicen que todos los reinados tienen su fin, muchas veces en el momentos que menos sus reyes o príncipes lo esperan, ya que el deseo desbordado y ambición de poder, los ciegas, los pone sordos y mudos y son capaces de cualquier cosa para permanecer o conquistar nuevamente ese poder.


Muchos reyes han provocado la caída de sus imperios, porque no centran su voluntad en el corazón del pueblo, más bien solo les interesa el poder, aun a costa de su propio ejército que le apoyo y siguió sus pasos durante años o décadas.

Hay una frase que desnuda en todas sus partes a Leonel Fernandez Reina, esa frase muy famosa que reza de la manera siguiente:  “Mas reino derribó la soberbia que la espada, mas príncipes se perdieron por su ambición que vencidos por otros”.

Leonel Fernández, se creía amo, dueño y señor del PLD, que nadie podía sustituirlo porque él es el único capaz que conceptualiza y nadie puede debatirle sus ideas, porque nadie tiene más capacidad que él, una especie de narcisismo del siglo 21 donde todo gira a su alrededor.

Quienes han leído la famosa obra listeria “El Principito”, sabe de la arrogancia de este personaje, que insulta a y descalifica aquellos que fueron importante en su vida. 

Las sagradas escrituras, es implacable con este tipo de persona, DIOS dijo en el libro Samuel, en capitulo del 1 al 3 lo siguente: “No os jactéis más con tanto orgullo, no salga la arrogancia de vuestra boca; porque el SEÑOR es Dios de sabiduría, y por El son pesadas las acciones”.

Al príncipe caído, se le olvidó que fue su victoria cuestionda con poco margen de la victoria de Leonel (desconocido) sobre un líder internacional y el más grande de la República Dominicana, como lo fue José Francisco Peña Gómez, pudo haber provocado un crisis social y quizás una guerra civil.

Este señor al parecer ganó solo, nadie lo ayudó, nadie salió a las calles, barrios, parajes, montañadas, lugares apartados, cogió pela, aguantó insulto, hizo cuanto pudo para buscarle los votos que lo llevaría a ser tres veces presidente de la República, donde hizo con el congreso lo que le dio la gana, ni hablar de las empresas del estado, los tucanos, caso Peme, Arturo del Tiempo, entre otras figuras de negocios oscuros y reputación dudosa.

Dice una frase, que la ingratitud, es la peor de las acciones repudiables de un ser humano, y que el mal agradecido solo piensa en él, no en el colectivo y mucho menos a quienes le dieron apoyo en momentos difíciles.

Leonel Fernández, no solamente traicionó sus principios, también traicionó al profesor Bosch, traiciono a un pueblo y una militancia que lo valoró, que lo llevó a la cúspide política, donde él se sentía caminando en los Jardines colgantes de Babilonía, una especie de nube emocional, porque siempre fue arrogante, prepotente y nunca permitía que los de abajo, los de a pie, les tocaran siquiera.

Pero el tiempo lo pondrá en su lugar, y será juez implacable de acciones viles y ambiciosas, propias de un príncipes emborrachado de poder, que no se daba cuenta que su reinado ya había terminado.









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