OPINIÓN: La miseria humana como frustración y vacío existencial.

11:35

Por Leonardo Plata



BARAHONA.- La miseria humana, conocida también como el vacío existencial, frustración o fracaso, es una de las expresiones emocionales más execrables y repudiable que puede tener un ser humano.

Las personas con estas actitudes o sentimiento de dolor, frustración o envidia, hacia su semejante, muestran claramente la falta de valor como ser humano que tienen de sí mismo, ya que vierten todos esos sentimientos negativos hacia los demás, sobre todo aquel o aquellos que les provoca cierto sentimiento de envidia, deja ver claramente que no vive porque dedica a vivir la vida de los demás.

Ese tipo de personas, no viven en paz, pero mucho menos quieren dejar vivir a los demás, son arquitecto de la maldad, de la envidia, franco tiradores de la calumnia, asesinos de moral y dignidad ajena, porque no soportan aceptar el talento y el desarrollo humano de su semejante.

Son vacíos porque no tienen nada que ofrecer, carentes de valores morales y espirituales, jueces implacables de las conductas ajenas, aunque ellos son hienas y víboras venenosas dispuestas a matar su presa con saña y odio.

Según algunos expertos, a este tipo de personas, las podemos identificar con estos sientes puntos.

Critican de alguna manera los éxitos o pertenencias ajen. Buscan los errores de los demás para resaltarlos y difamarlos. Desean que el fracaso ajeno llegue tarde o temprano. Quisieran tener o llegar a ser como los demás, por eso no aceptan jamás el triunfo ajeno. No tienen vida propia, por la vida que llevan no los dejan vivir en paz. Etc…

 

Pero lo más importe que estas personas ignoran es que ellos sin darse cuentan, son los que nos motivan a seguir adelante, son los que nos hacen más fuertes, nos motivas a mejorar cada día más, a levantarnos, porque ellos son los perdamos que tenemos que pisar para llegar a la cima del éxito como seres humanos.

 

Por eso hay que hacer como hizo el más grande hombre de la humanidad con sus verdugos, nuestros señor Jesús de Nazaret, cuando sus verdugos en la cruz luego de ser humillado y azotado vilmente y sin piedad.   “Padre mío perdónalos porque no saben lo que hacen”.

 

 


 









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