OPINIÓN: LO FÁCIL...SALE CARO, O LO QUE ESTA PA'UNO,NO HAY QUIEN LO QUITE...

11:31
POR FRANK JIMÉNEZ


Salí de mi casa a orilla del Rio Birán un sábado cualquiera en el mes de diciembre del 1974 o 75 para ser exacto, por la polvorienta calle María Trinidad Sánchez en dirección al parque Central donde habíamos quedado de reunirnos con los amigos y ver que nos inventábamos esa noche.
Mientras me dirigía al sitio de encuentro acompañado de mi amigo Tito, saludábamos los vecinos que sentados en el frente de la casa disfrutaban de las mejores canciones de Javier Solís en el programa que transmitía Radio Barahona y ya se sentía el ambiente Navideño en los hogares barahoneros.
Había una alegría inusitada por la entrega del doble sueldo y el bono en las empresas privadas y del estado. Mis amigos que ejercían la sastrería como modo de empleo estaban en zafra y otros éramos empleados privados, por lo tanto habían motivos económicos para celebrar.
Mientras planificábamos hacia donde nos íbamos a disfrutar el momento pascuero, entre bromas y elogios por nuestra vestimenta acorde a la época, nos llama la atención la algarabía de unos jóvenes que venían detrás de una joven muy alegre que se dirige por el medio de la calle Nuestra Señora del Rosario en dirección hacia la 30 de mayo y de repente se desvía y se abalanza sobre mi, acariciándome y desarreglándome el afro, yo me la quito de encima y me alejo para sacar mi peineta y emparejar de nuevo mi estilo afrudo, momento que aprovecha uno de mis amigos para cortejar la joven “alegre” y conquistarla para una aventura momentánea en los tanques de combustibles que estaban ubicados en Malecón cerca de la montaña de Sal y Yeso. No se porque razón mostros le teníamos como nombre a esos depósitos de combustible “Los Jugos de Pera”.
Al ver a nuestro amigo retirarse con la chica, algunos reían porque mi amigo el “galán de turno” había conseguido sus favores sexuales que aparentemente estaban dirigidos a mi, por la forma en que se originó. No hice caso porque era algo que veía con sospechas por la facilidad con que se daba y en realidad entendía que no valía la pena disputar una presa fácil ya que lo fácil sale caro.
El resto de lo muchacho nos dirigimos a la “Boîte del María Montez”, a nuestro serrucho acostumbrado, y una hora mas tarde, mi querido amigo se unió al grupo, con una amplia sonrisa de haber logrado su proposito, cosa que de alguna manera celebramos juntos la noche entre música, bailes, cuentos y chercha de la más sana entretención.
A la semana siguiente, en Radio Barahona donde laborábamos junto a ese amigo, notamos su ausencia el lunes, y el martes en la tarde se integra a trabajar, llega saludando con un apretón de manos y cara de preocupación, con una seña me invita a hablar en privado para confesarme que estaba pasando…”Tiguere Toy cortao” la tipa esa me cortó. En eso recordé el apretón de manos y alarmado casi por venganza le dije a mi jefe que el hombre estaba cortao…de inmediato el jefe saco un pote de “alcohol de 90 grados” y nos lavamos las manos con cara de asco…mi amigo se enojó, pero luego exploto de la risa por el drama que le montamos.
Al meditar un poco le agradecí infinitamente su osadía y baje a la farmacia Melgen a buscarle “penicilina”….Por eso siempre he dicho “LO QUE ESTA PA’UNO, NO HAY QUIEN LO QUITE”

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